Hoy, hace 70 años, terminaba la batalla de Stalingrado, punto de inflexión en la guerra y tumba de la ofensiva nazi en territorio soviético. El 2 de febrero se rendía el último grupo alemán.



Yo pongo el alma mía donde quiero.
Yo no me nutro de papel cansado
adobado de tinta у de tintero.
Nací para cantar a Stalingrado.

Mi voz estuvo con tus grandes muertos
contra tus propios muros machacados,
mi voz sonó como саmpana у viento
mirándote morir, Stalingrado.

Honor a ti por lo que el aire trae,
lo que se ha de cantar у lo cantado,
honor para tus madres у tus hijos
у tus nietos, Stalingrado.

Honor al combatiente de la bruma,
honor al Comisario у al soldado,
honor al cielo detrás de tu luna,
honor al sol de Stalingrado.

Guárdame un trozo de violenta espuma,
guárdame un rifle, guárdame un arado,
у que lo pongan en mi sepultura
con una espiga roja de tu estado,
para que sepan, si hay alguna duda,
que he muerto amándote у que me has amado,
у si no he combatido en tu cintura
dejo en tu honor esta granada oscura,
este canto de amor a Stalingrado.

Pablo Neruda

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