“¡Cómo es posible que me asusten semejantes tonterías, proyectando un golpe tan atrevido! – pensó (Raskolnikov) con sonrisa extraña-. ¡Hum…! Sí, el hombre lo tiene todo en sus manos y deja que las cosas pasen por delante de sus narices únicamente por cobardía…, eso es axiomático… Me gustaría saber qué es lo que asusta más a las personas; yo creo que lo que especialmente las intimida es aquello que se aparta de sus costumbres… Pero divago demasiado. Y como divago, no hago nada. Verdad es que también podría decir: divago porque no hago nada. Hace más de un mes que he tomado la costumbre de divagar tumbado días enteros en un rincón, llena la cabeza de tonterías. Veamos. ¿Con qué objeto doy ahora este paseo? ¿Acaso soy capaz de “aquello”? ¿Acaso es serio “aquello”? No es completamente serio. Son pamplinas que distraen mi imaginación, ¡puras quimeras!”

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